Resulta difícil escribir algo acerca de mi propia obra y, más aun, sabiendo que la persona que lea éste escrito no me conoce. Por ello he creído conveniente comenzar por mis pensamientos o conceptos sobre mi pintura para continuar con los métodos. Ante todo explico mi necesidad de comunicación por medio de imágenes que parten de cosas reales y que varían según mis esquemas mentales. Creo que yo y los pintores en general, no somos conscientes en última instancia de nuestras formas de expresión. Éstas se van hallando con el tiempo y son consecuencia última de un concepto. Un lento transcurrir por mi propia vida puede ser consecuencia de un ir aclarando ideas y hallando nuevos medios. Como pintora, necesito unos medios y esos medios son el vehículo expresivo. Yo no reduzco la pintura al funcionamiento mental, aunque lo considero imprescindible, creo que con esto se debilitaría lo que es en sí la pintura, confío en que uniendo todo este proceso mental a los medios expresivos, cobra más fuerza el arte. Las sensaciones se hallan en la base de mi obra, busco una síntesis entre emoción y forma, esto es, una especie de síntesis de la visión. Pinto como respuesta emocional ante el motivo, me gusta indagar en lo subjetivo que tiene la imaginación y la exageración. Intento expresar mi emoción ante el mundo con el que encuentro un pretexto para sublimar pero en el que me apoyo. Siento la pasión de mirar, de amar y de retener emocionalmente lo mirado y lo amado. Es una memoria de la naturaleza hecha no de argumentos, sino de pinceladas dramáticas, una memoria expresiva. Con todo esto intento dar una intensidad plástica conseguida con el conjunto de la obra, del todo del cuadro. Esta claro que pinto por necesidad, por afán de comunicación. Mi más grande necesidad es expresiva buscando la comunicación más honda. Cuando algo me emociona lo manoseo y lo aprendo, lo cuento muchas veces; me parece como si tuviera miedo de que no he llegado, y ello me obliga a empezar de nuevo. El hecho de dar la imagen de lo que vemos, permite al artista expresar toda su personalidad, grande o pequeña. Estudio la naturaleza, me esfuerzo por aprehender su espíritu, intento expresarme según mi personal temperamento. El tiempo y las reflexiones me irán modificando poco a poco la visión y al final, espero, alcanzaré la comprensión. La sensación provocada por el contacto con la naturaleza es la base de mi pintura; pero el conocimiento de los medios para expresarla no es menos importante para mí. Confío en llegar a soldar la visión objetiva de la realidad con el conocimiento subjetivo de la misma. Necesito del natural: entiendo del "natural" no la copia directa del mismo, sino la comunicación de la naturaleza conmigo, lo que ella me cuenta, las motivaciones que me plantea. Con respecto al paisaje, mi pintura está entre la representación de la realidad y la pura construcción de volúmenes. Las piedras pesadas, redondas, rugosas y suaves, casi con calidades táctiles. Los mares y cielos rara vez son limpios y azules y, cuando lo son parecen estar hechos de un color imposible. Siempre tienen algo de tristeza y amenaza. El mar inquieto y bravo pero siempre en reposo. Todo puede suceder en su inmensa fuerza contenida. No poseo esquemas compositivos premeditados, sino consecuencias con el tipo de respuesta que doy a un determinado estímulo. Aunque es inevitable que los esquemas tengan algo en común puesto que parten de mi relación estímulo-respuesta. Las composiciones aparecen articuladas por el relieve de los planos, nítidamente contrastados. Siempre me confío a una estructura geométrica de líneas horizontales, verticales y oblicuas. Tengo un gran respeto al dibujo, creo que es constructor y distribuidor de espacios; de él se derivan las formas, grafismos, ritmos, etc. Que diferencias la obra de cada pintor. Cuando pongo el color en su sitio, lo único que me importa es relacionarlo con los que vaya añadiendo más tarde y que el conjunto sea armónico y claro transmisor de la idea primera. En esto del color es donde actúo con más sentimiento sin seguir ninguna establecida. Sustento el color en mis cuadros con unos refuerzos matéricos que lo apoyan, todo ello para conseguir la constante que persigo: expresividad. Con el empaste denso, ya sea con pincel o con espátula, consigo mayor intensidad de color y le confiere una gran sensación de volumen. Utilizo colores planos que simplifican la forma y tengo una gran debilidad por los violentos contrastes cromáticos. Mi búsqueda de la síntesis visual y, sobre todo entre volumen y espacio, la intento solucionar mediante la luz y las vibraciones de color. Espero haber conseguido expresar lo que para mi es mi obra y mis objetivos ante ella aunque, quizás, la obra plástica en sí lo diga todo.